jueves, 15 de mayo de 2008

Museo de los horrores, Centro Virtual Cervantes
¿Cuántas veces hemos oído en la radio, en la televisión, en una clase, en un discurso, en el autobús, en la oficina o en casa expresiones y palabras que nos suenan fatal? ¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo es posible que se hable tan mal, que se maltrate nuestra lengua española con tal impunidad? ¿Cuántas veces hemos sentido el deseo de denunciar tantos atropellos, de compartir tantos enfados y de buscar resolver tantas dudas? ¿A qué lugar escribir para explicar a ese locutor que repite una y otra vez que él sólo dice «de que está muy contento por enfrentar la crisis económica en su punto más álgido», que el Instituto Cervantes tiene cientos de alumnos en sus centros que hablan mejor que él?

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